Hace poco tiempo saltaba la noticia que involucraba a Mark Zuckerberg y Facebook en un escándalo de filtración de información de sus usuarios. Este caso es perfecto para explicar qué pasa con los permisos de aplicaciones; el por qué las apps gratuitas “no son gratis”.

En 2018 un escándalo alcanzó a Facebook, cuando diarios como The New York Times, sacaron a la luz pública que Facebook había dado información de millones de usuarios a una compañía ligada a la campaña de Trump, para influir en sus votos.

¿Cómo es posible eso? De todos es conocido que las redes sociales ya son parte de la estructura social, ahí publicamos fotografías, ubicación, nuestro círculo de amigos. Pero también damos a conocer nuestras preferencias; las publicaciones que nos gustaron, las que nos causan enojo, tristeza, asombro, etc.

Con sólo esta información, una persona u organización de analítica de data, puede perfectamente categorizarte, conocer cuál es tu postura política, pese a que nunca hayas publicado explícitamente tu inclinación política, tu situación económica, si estás casada, soltera, si es madre o padre, etc.

Pero que Facebook tenga toda esta información (y más), no es problema, porque su modelo de negocio es ese; la experiencia en Facebook es buena porque se basa en la información que recopila de sus usuarios, de ahí las sugerencias de amistad, anuncios personalizados, eventos cercanos, y más.

El problema no es que tenga mucha información sobre nosotros, el problema es qué hizo con ella. Ahí es cuando la cosa cambia de color.

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¿Qué pasa con nuestra información al conceder permisos de aplicaciones?

Años atrás, el  profesor de psicología de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan, solicitó a Facebook tener la información de las personas que descargaron su aplicación “thisisyourdigitallife”, Facebook le concedió el permiso.

Entre los permisos que pide esa aplicación estaban; ubicación, amigos y “me gusta”. Por tanto el profesor ya tenía acceso a una gran base de datos. Entonces una empresa llamada Cambridge Analytica, desarrollaba técnicas para influir en los electores basándose en datos como los que tenía Kogan.

El profesor le dio los datos a esta empresa, infringiendo las normas de Facebook. Aunque la empresa negó haber utilizado los datos en la campaña de Trump, la verdad es que no se puede comprobar.

Pero fue todo este lío el que obligó a Mark a sentarse en el banquillo de los acusados. Entonces ¿intuyes cuál es el punto?

Las apps gratuitas se pagan

permisos de aplicaciones

Las personas pusieron el grito en el cielo cuando se hizo público en las noticias, la fuga de Facebook. Muchos usuarios parecían muy preocupados por esa información filtrada.

Pero ¿actúan estas personas en armonía con sus preocupaciones?

Para aquel entonces aparecían campañas de “cierra tu cuenta de Facebook”, paradogicamente en esa misma red social.

Debo suponer que las personas a favor de esas campañas deben pagar todas la aplicaciones que usan, revisan con cuidado los permisos de aplicaciones que conceden.

Además de leer las cerca de tres páginas de texto legal cuando aceptan los “Términos y condiciones”.

O más bien si están sumamente preocupadas porque sus datos estén en Internet, deben ser personas completamente desconectadas…

Lo dudo mucho, y lo menciono porque todas, absolutamente todas las aplicaciones gratuitas se pagan; con datos.

Esa ventana que aparece al querer usar la nueva app que descargaste, donde te solicita permisos, y te pide que aceptes un los términos y condiciones (el enlace pequeño que te rehúsas a leer):

Es el precio que hay que pagar.

Y en breve sabrás todo lo que implica que presiones el boton «i agree»

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¿Qué implicaciones tienen las apps gratuitas?

Cuando tú instalas una aplicación gratuita, debes saber que esta aplicación necesita permisos para funcionar bien.

Piensa qué sería de Uber sin el acceso a la ubicación, qué sería de Instagram sin el acceso a tu cámara; ese es su modelo de negocio, está claro y se entiende.

El problema viene cuando descargas apps gratuitas de las que no entiendes bien cómo funcionan, y solo te limitas a investigar acerca del truquillo que viste se puede hacer en esa app.

El precio que pagas es tu privacidad.

Hay apps gratuitas, especialmente diseñadas para la obtención de datos.

Muchas personas consideran la ubicación, un factor delicado y privado, pero la mayoría de las aplicaciones requiere este permiso. ¿Por qué?

La ubicación dice dónde trabajas, dónde vives, dónde vas a vacacionar, dónde vas de compras.

Y si indagamos más y se revisan cosas como el tiempo en el que llegas de tu casa a tu trabajo, o de un punto cualquiera a otro; se puede saber si tienes carro o caminas, o vas en transporte público.

Si se revisan las ubicaciones frecuentes también se puede saber si vas al gimnasio, cuál es tu restaurante favorito.

Se sabe si estás enfermo porque tu ubicación registró que estuviste en un hospital.

Si acudiste a un evento en determinado día, lugar y hora se puede saber si te gusta el fútbol, el cine, qué películas te gustan, si vas a la iglesia, a conciertos, si vas a manifestaciones etc…

Cada punto al que te diriges está geolocalizado

Y piensa que esto es sólo accediendo a tu ubicación.

Luego si se combinan otros permisos, con las bases de datos se puede saber si eres rico o pobre, cuál es el cargo que tienes en la empresa donde trabajas.

Tu vida está en línea.

apps gratuitas

Los datos que otorgas no son malos

¿Está mal? No necesariamente, los permisos de aplicaciones ayudan a algunas apps a funcionar mejor. Como es el caso de Facebook, que por si fuera necesario explicarlo; éste cobra a los anunciantes por mostrarte a ti y a mi, los anuncios acordes nuestras preferencias. ¿Te imaginas lo fastidioso que todo el rato aparecieran anuncios de juguetes y cosas de maternidad cuando tú no estás en esa etapa?

Los datos como la ubicación le ayudan aplicaciones, en el caso de los bancos; si hay un hay un movimiento bancario en una ubicación donde no estás (porque tu teléfono indica que estás en otro lugar), probablemente se trate de un robo.

Los permisos de aplicaciones benefician estos sistemas antifraudes.

Venta de datos; el lado malo de las apps gratuitas

permisos de aplicaciones

Hemos llegado al verdadero punto negativo; los permisos de aplicaciones que concedes, de los cuales ya hablamos lo que se puede saber con ellos, a veces son vendidos. Hay empresas de analítica de datos que se dedican a comprar estas bases para ofrecerlos a los anunciantes.

Y estos datos al ser muy importantes no son nada baratos, en cierta ocasión se llamó a los datosel nuevo petróleo, si bien este concepto se ha sometido a juicio, la comparación radica más en la importancia de los mismos.

Pero en este sentido, los anunciantes son lo que menos debería preocuparnos. Actualmente se comercializan datos en sitios como la dark web, y son comprados por ciberdelincuentes. Donde con la información de dónde trabajas, qué cargo tienes, eres rico o pobre, tu círculo familiar, pueden perfilarte como un objetivo valioso para extorsión, por ejemplo.

En estos casos, no me cansaré de decir que el sentido común es una barrera adicional de protección. ¿Realmente necesitas esa app? y si es así, los permisos que te solicita, ¿son necesarios?

Conclusión; los permisos de aplicaciones, un arma de doble filo

Ten cuidado con las aplicaciones que descargas, recuerda que tus datos son valiosos. Pero tampoco llegues al extremo alarmista de querer mudarte a un lugar desértico donde no haya Internet. Saber usar la tecnología también implica tener ciertas precauciones.

Actualmente en lo que concierne a Facebook, está tomando medidas para que los usuarios tengan más claro qué está pasado con sus datos. Ejemplo de ello es la nueva herramienta que se implementará dentro de poco que ayudará a los usuarios a saber qué empresas los están rastreando.

El futuro trae nuevos retos con la llegada de la tecnología 5G, estamos seguros que los ciberataques cobrarán más fuerza pues estaremos en su terreno. Pero también es cierto que la tecnología abarca la ciberseguridad, por lo que también se desarrollarán medidas importantes para la protección de datos.

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